Harold Pinter: LA PALABRA SILENCIO

Quevequiano, picassiano, fellinesco, daliniano, lovecraftiano son adjetivos que se aplican como una marca registrada a creaciones que tienen peculiaridades que nos remiten de inmediato a un artista.  

Cuando se habla de una escritura pinteriana o pinterescase señalan cualidades como la ambigüedad, la violencia refrenada, los diálogos en apariencia intrascendentes, lacónicos y la mezcla de la realidad con el absurdo, sin embargo, el mismo Harold Pinter rechazó que sus obras estuvieran insertas en esa literatura, aunque siempre reconoció la influencia directa de Samuel Becket.    

En su discurso de aceptación del Premio Nobel, Pinter diserta sobre lo falso camuflado en verdad, de esa línea difusa de la realidad que en ocasiones se pierde porque, según el mismo autor, la verdad es siempre esquiva: se escabulle entre los dedos debido  a que está íntimamente ligada al lenguaje.    

De acuerdo al dramaturgo inglés, sus personajes utilizan las palabras como una cortina de humo para que los silencios tomen mayor significación. En la obra Traición una pareja en el momento de las confesiones habla sobre una infidelidad donde está involucrado el mejor amigo de él. Todo en los diálogos parece a punto de explotar. Lo importante es intuir aquello que los tres personajes callan para poder conocer lo que realmente está sucediendo.  

La obra retrocede en el tiempo para que el espectador conozca los antecedentes y se percate de que nadie puede huir del pasado. La anécdota queda en un plano secundario, convirtiéndose las motivaciones en lo medular de la obra.   

No son pocos los montajes que se han hecho en México del dramaturgo británico más importante de la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos destacan el estreno en 1966 de El amante dirigida por Carlos Barreto, un año después Juan José Gurrola llevó a escena Retorno al hogar, mientras que en 1972 Los viejos tiempos se escenificó por Manuel Montoro,  Marta Luna se encargó del montaje de Traición en 1983 y Ludwik Margules de Tiempo de fiesta y Luz de lunaen 1994.   

Entre los traductores mexicanos más destacados de Pinter están José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes y Federico Campbell.Traducciones que podrían servir al espectador que salga del Helénico con ganas de conocer más de la dramaturgia pinteriana, después de ver Traición con las actuaciones de Bruno Bichir, Juan Manuel Bernal y Marina de Tavira; bajo la dirección de Enrique Singer.

 Elman Trevizo

página del escritor Elman Trevizo