Mira lo que escribí: los preescolares usan la cultura escrita. Estrategias didácticas

Texto leído en la presentación del libro Mira lo que escribí: los preescolares usan la cultura escrita. Estrategias didácticas

Autor: Elman Trevizo

Buenas tardes. Siempre es motivo de alegría encontrarse con publicaciones cuyo objetivo es dar a conocer estrategias de lectura y escritura, sobre todo cuando ese material va dirigido a niños que tienen o tendrán su primer acercamiento con el lenguaje. Celebro la aparición de este libro, esperando que en el Estado de Hidalgo tengamos en unos años más lectores y, por qué no, algunos escritores que sigan fortaleciendo la literatura regional y nacional.

Al momento de leer la publicación “Mira lo que escribí: los preescolares usan la cultura escrita” Estrategias didácticas, fue inevitable remitirme a los años en los que me convertí en lector y, posteriormente, en escritor. Aquellos años en que leer una palabra era descubrir no solo su significado, sino también su ritmo, su melodía, su cadencia.  

Debo recalcar que soy lector gracias a mis maestros y a una bibliotecaria. Ambos le tenían amor a las palabras y a los libros, y ello se tradujo inevitablemente en un contagio hacia mi persona. Así como se contagian ciertas enfermedades, la lectura y el gusto por las palabras se contagian también. Muchos maestros de diferentes niveles educativos diariamente se preocupan porque a sus alumnos no les gusta leer. Pero también es un hecho que algunos maestros batallan para tomarle el gusto a la lectura. Ello me recuerda una frase del maestro Felipe Garrido, uno de los mayores promotores de la lectura y escritura en México. Me permito parafrasear la frase del maestro Garrido: En México nos preocupamos por alfabetizar a los niños, pero no nos preocupamos por sembrar en ellos el gusto por la lectura.

Algunos adultos, que obviamente en su tiempo fueron niños, no tuvieron la fortuna de ser guiados e introducidos de manera divertida en el maravilloso mundo de la lectura y perdieron la oportunidad de hacer de los libros el objeto más valioso en sus vidas.

La casa de un lector está llena de libros de diferentes tamaños y colores. De diferentes texturas y olores; con diferentes historias y géneros. Para un lector, la parte más importante de la casa es la biblioteca.

Por eso, reitero, celebro que esta publicación que hoy se presenta vaya más allá del objetivo de alfabetizar. Se nota que sus páginas pretenden sembrar en el niño un gusto perdurable por las palabras, para que los niños las disfruten, jueguen con ellas y se encuentren, de forma natural, con el maravilloso receptáculo de ideas que tiene la humanidad: el libro. Ese encuentro debe darse gradualmente y de acuerdo a los gustos y posibilidades de cada niño. Recordemos que el niño pequeño primero ve el libro como un objeto más de su entorno. Lo toma, juega con él, lo muerde, lo ensaliva, lo llena de mocos, lo vuelve a tocar, lo lanza, lo utiliza como soporte. Luego, con el tiempo, el niño observa que el adulto toma el libro, lo hojea y pone el dedo sobre cada palabra; así el niño comienza a imitarlo y a saber que ese objeto encierra algo más. Luego descubrirá la magia del lenguaje escrito.  

No hay una fórmula mágica para hacer lectores, pero estaremos más cerca de convertir a un niño en lector si utilizamos algunas estrategias, como las de la publicación que hoy nos reúne.

Las estrategias y dinámicas que encontré en esta publicación coinciden con los diferentes recursos que utilizamos los escritores que escribimos para niños, cuando intervenimos en el aula como “visitantes contagiadores de palabras”. Por ejemplo, siempre intentamos recordarle al niño la importancia de las bibliotecas escolares y de aula. En “Mira lo que escribí: los preescolares usan la cultura escrita” Estrategias didácticas, muchas de las actividades remiten a la biblioteca de aula o escolar, y eso es maravilloso. La biblioteca es el medio perfecto para acercarse a los libros.

Otro de los aspectos que siempre recalco en mis intervenciones en el aula como escritor de libros para niños, es la importancia de la sociabilización de la lectura; por ello encuentro acertado que las estrategias se enfoquen en que el niño juegue con las palabras, siempre interactuando con el compañero. Siempre debemos tener presente que las palabras tienen como finalidad el acto de la comunicación y la sociabilización. Ese acto de sociabilizar la lectura nunca termina. Los lectores no me dejarán mentir. Algunos, al concluir un libro, queremos salir corriendo a platicárselo a alguien más. Leerles algunas frases, invitarlos a que también lo lea para comentar sobre sus personajes, la trama, los paratextos, las ilustraciones (si es que las tiene).

Y hablando de ilustraciones. También encontré en esta publicación menciones importantes al acto de leer la imagen. Siempre me remito a mi infancia cuando hablo de “leer la imagen”. En mis primeros años escolares, cuando se leía un libro infantil, se pensaba que las ilustraciones eran un mero adorno que complementaba la lectura para hacerla atractiva. En los últimos años todo ello ha cambiado y los ilustradores contemporáneos se preocupan porque las imágenes posean diferentes capas de significación. Así, el lector-niño no solo lee la historia a través de las letras, también la redimensiona por medio de la imagen. Si quieren conocer más sobre ese tema les recomiendo el libro: Leer y mirar el libro álbum. Un género en construcción de Fanuel Hanán. También, sobre el mismo tema, pueden encontrar excelentes libros e investigaciones de la escritora Teresa Colomer.

El libro álbum es la mejor forma de introducir al niño pequeño en el mundo de los libros, debido a que en sus páginas encontramos más imagen que texto. Por eso se han convertido en una excelente herramienta de promoción lectora, siempre y cuando se sepa cómo utilizarlos. No se trata solo de hacer una lectura plana. Cada elemento del libro álbum se debe potencializar durante la lectura.

Por otro lado, el uso de las cartas como detonante de la escritura y la lectura es un recurso que los escritores utilizamos para atrapar la atención de nuestros lectores. En una carta se combinan los dos actos. Los que nos dedicamos directa o indirectamente a promover el gusto por la lectura, tenemos el sueño de que los niños se conviertan en grandes lectores y, por qué no, en importantes escritores. Por ello recurrimos a las cartas para motivar lectura y escritura, al igual que incentivamos en el niño el deseo de escribir un diario personal. Una inolvidable aventura lingüística puede empezar con la frase “querido diario…”. 

Cierro mi intervención enumerando una serie de apuntes que he tomado a lo largo de los años en los que he visitado aulas, no solo de preescolar, sino de todos los niveles educativos. Algunos de estos apuntes coinciden directa o indirectamente con algunas estrategias que encontramos en el libro que hoy presentamos.

  • La poesía es una buena forma de adentrar al niño en el mundo de las palabras. No es necesario que el niño comprenda en su totalidad los poemas. El ritmo, la rima, la repetición, las imágenes, las metáforas y la melodía serán el primer acercamiento a los libros, sin que necesariamente el libro (físicamente) esté presente. Ese encuentro entre el niño y el libro puede ser posteriormente. Muchas veces el niño se hace lector antes de conocer los libros.
  • El teatro también se lee. Confieso que soy un aguerrido defensor del teatro leído. Debemos enseñar a los niños a leer la dramaturgia. No es fácil. Las acotaciones, los personajes, los diferentes actos, el avance de la acción… son elementos con los que debe identificarse el niño desde temprana edad. Por supuesto, no debemos dejar de lado los montajes de las obras de teatro. Existen excelentes representaciones con teatro guiñol y/o títeres, o simplemente el maravilloso teatro de sombras.   
  • Antes de enseñar a leer se debe enseñar a escuchar. La lectura en voz alta es la mejor herramienta para contagiar el gusto por la lectura. Nadie se resiste a una buena leyenda o “chisme” bien narrado.
  • El niño relaciona la lectura con los gestos y pausas de quien le lee. Por eso la importancia de que alguien cercano a él lo haga con frecuencia.  
  • Parece una obviedad, pero no todos los niños tienen la misma madurez lectora, así como no todos los niños tienen los mismos gustos. Yo siempre digo que los libros son como los postres. No a todos nos gusta el pastel de chocolate, por ejemplo. Debemos tomar en cuenta los gustos y la madurez lectora de cada niño.  
  • Las palabras se tocan, tienen color, olor… Eso no debe olvidarse. Les recomiendo un libro que se llama La seducción de las palabras del escritor Alex Grijelmo. Dicho libro habla sobre lo sensorial del lenguaje.  
  • El niño debe disfrutar su relación con el libro. Los libros no muerden. Pero nosotros sí podemos morder los libros. Para conocer a un niño que desayuna libros, les recomiendo El increíble niño comelibros de Oliver Jeffers. Los niños pequeños empiezan su acercamiento con el libro como un objeto más que se acerca a la boca.

Sigo con mis apuntes.

  • Es importante acerca los niños a los escritores. Así el niño comprenderá el proceso del libro. Hay adultos que desconocen el proceso del libro y las personas que intervienen en su publicación.
  • Por otro lado, me dio gusto encontrarme con el uso de la lotería en el libro que hoy se presenta. Yo recomiendo las loterías literarias como detonante para hablar de los libros y todo lo que hay alrededor de estos.  
  • Recomiendo siempre relacionar los libros con la familia. Tenemos la idea de que el gusto por la lectura solo se puede contagiar del adulto al niño; yo sostengo que debería también darse al revés: que el niño lleve los libros a su hogar.  
  • Tener un espacio y tiempo fijo para la lectura.
  • Saber qué temas le interesan a los niños.
  • Más allá del aula, el niño debería ir formando su biblioteca en casa. No importa si esta tiene dos o tres libros. El número no importa. Lo importante es que ese acto sea el germen para que le tome amor a los libros.
  • Un tour a una librería o biblioteca ajena a la escuela también es recomendable.
  • Por último, recomiendo dos libros que contienen recursos que se pueden utilizar para hacer que el niño invente historias o poemas. Gramática de la fantasía del pedagogo italiano Gianni Rodari, y Abra palabra de las escritoras Judith Segura y Tayde Bautista.
  • Y si quieren recomendaciones de libros para niños de todas las edades, los invito a visitar mi canal de Youtube, en donde hablo de libros para niños y jóvenes. Ahí subo cada semana recomendaciones. El canal se llama Elman Trevizo libros y viajes.

En fin, podría seguir hablando sobre fomento lector durante horas, pero sería cansado para ustedes y tedioso para mí. Lo importante es que empecemos con una o dos acciones que cambien la percepción y aprendizaje del niño. Por lo pronto, tenemos en esta publicación estrategias que pueden funcionar para hacer lectores y quizá también escritores. Divirtámonos. O por lo menos intentémoslo.

Felicito a todos los maestros y maestras que hicieron posible esta publicación y, por supuesto, felicito al maestro Eligio Martínez. Desde que lo conozco he visto en él ese gusto y disfrute por la palabra que tanta falta hace en Hidalgo y en todo México.

Muchas gracias.

Elman Trevizo.

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