Rascón Banda y Alucinada II

Segunda parte

Elman Trevizo.

Publicado originalmente en el periódico la Razón.

El deseo es el ejemplo ideal de una obra muy bien lograda en donde los conflictos son personales e íntimos: el amor prohibido y la histeria. La obra es representada por Ofelia Medina y Víctor Carpinteiro. Es de esos montajes que se antoja volver a ver innumerables veces en un pequeño teatro de cámara, aunque sabemos que Rascón Banda ya no saldrá al final de la función a agradecer a los presentes,  con su traje color oscuro y la infaltable corbata. Sólo los fines de semana, en su casa de Tepoztlán –su refugio para escribir- prescindía de la ropa formal. Era tiempo para los amigos, con quienes compartía alguna comida de su tierra norteña e innumerables anécdotas. Para muchos este acto podría parecer ajeno a su quehacer dramatúrgico, pero no lo es si se piensa que es ahí, en esa casa, en donde esbozaba sus obras de teatro y otros proyectos de escritura. Hablaba y hablaba sobre sus próximos trabajos. Nadie podía interrumpirlo.

Por ese mismo protagonismo, sus obras casi siempre iban acompañadas de una explicación de cómo o por qué las escribía. Por ejemplo, cuando montaron su obra Cautiva en donde aborda el secuestro de la actriz Laura Zapata, éste argumentaba que era histórico que alguien secuestrado regresara al teatro para representar su propia historia de secuestro. A pesar de esas explicaciones la obra fue un fiasco, por más que se contextualizó con anécdotas que nada tenían que ver con lo que el espectador veía en escena.

En fechas recientes se llevó al tablado Alucinada, otra de sus obras en donde ni las explicaciones logran salvar un texto plagado de obviedades, con un recurso narrativo más que teatral.

En el programa de mano aparece un fragmento sustraído del libro ¡Viva el teatro! Tres obras, tres momentos, México, en donde Rascón Banda relata por qué la escribió y cómo fue el proceso de escritura. Incluso ese fragmento es incluido en la reciente puesta en escena de Daniela Parra, rompiendo con toda tensión dramática y haciendo desastrosa la escenificación que de por sí parece una broma de mal gusto. La obra aborda la vida de Concha Urquiza, la poeta moreliana que al parecer se suicidó en el mar de Ensenada, Baja California.   

En el montaje de Alucinada todo falló. Las actuaciones desastrosas, la tensión dramática nula, la dirección floja y obvia hasta el hartazgo. El ritmo de la obra hace que parezca de cinco horas en lugar de la hora y media que realmente dura.     

Rascón Banda siempre felicitaba a todos aquellos que montaban sus obras. Era políticamente correcto. ¿Qué cara pondría con este montaje fallido?, ¿qué comentaría sobre una dirección que no pudo salvar a uno de sus peores textos dramáticos?, ¿por qué no se vuelven a montar las obras de Rascón Banda de una calidad envidiable como Apaches o la misma obra El deseo en lugar de desenterrar sus peores obras?

Elman Trevizo

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