la mara de antonio zúñiga

Dice Ronald Hayman que en el teatro, como en la política, los personajes pueden usar el lenguaje no para revelar, sino para ocultar sus intenciones. En la obra Mara o de la noche sin sueño, aún cuando los personajes parecen abrir su corazón para mostrar todo lo que piensan y sienten, son más los secretos que atesoran, ocultando así sus verdaderas intenciones. Son magos de la palabra que esconden bajo la manga las que no pueden decir porque si lo hacen sus mundos se desmoronan.

Los personajes están en perpetua actuación para seguir sobreviviendo en un mundo complejo donde el significado de las frases lo son todo; por eso las miden milimétricamente. Las frases son llaves o fuertes candados. Si no las dicen en el momento justo están en peligro de perder la vida o de ser repudiados por los demás integrantes de la clica. Dice Umberto Eco que el ser se manifiesta siempre sólo en el lenguaje. Tal vez por ello, para poder Ser, los Maras han inventado uno propio. 

En la clica, la ironía impera para guardar las verdaderas intenciones, es un caparazón hecho de letras y números que sirve de camuflaje para muchas cosas, hasta para ocultar la geografía por la que se mueven. Lo importante es pertenecer a un grupo en donde existen códigos únicos. No importa el lenguaje universal. Adentro de la clica están los signos que concatenados ponen remedio a la soledad, a la tristeza, a la incomunicación; está el antídoto a la aversión del resto de las personas que son ajenas a ella.

Ahí, en ese grupo reducido, todos se entienden y se apoyan, pero no por eso son ajenos a los sentimientos negativos que imperan en el resto de la sociedad.

Los mismos sentimientos de amor, traición, venganza y deseo que mueven a los personajes de Shakespeare, mueven también a Brenda, al Dennis, al Gato, al Baby, a todos los que son parte de esta obra donde se nos va develando quién es el culpable de la muerte de Brenda, mientras vemos la forma como ella y Dennis Rivera se enamoraron. Es a través del amor como los personajes construyen la conciencia que los atormentará cuando traicionen al otro, ese otro con el que hablaron de los sueños y el deseo de ser reconocidos, no frente al espejo de azogue, sino frente a otro semejante a ellos.    

Se dice que el lenguaje marca la ficción y la realidad del mundo que nos rodea. Al momento de nombrar la silla la hacemos más real que si la tocáramos. Al momento de describirla, la hacemos presente para aquellos que no la están mirando. Así, los Maras nombran el mundo de la ficción de las películas de Tarantino para hacerlas realidad ante los ojos de los demás y aumentar el deseo de ser una ficción dentro de otra ficción, es decir, entrar a los códigos de las películas de El Santo, recordándolas con los códigos de la clica, pero nombrándolas con los códigos de “afuera”:

“Como en las películas de Tarantino. Esos personajes hablan de otros personajes de otras películas. De una de las clásicas. Como Casa Blanca o Lo que el viento se llevó.

O de las viejitas de James Bond. Occctopussy, tal vez. Esos personajes cuentan que un personaje clásico de esas películas; una dulce mujer, que tiene una voz de niña y un cuerpo de diosa; los trae bien enculados. Como trae enculado en la película clásica al protagonista”.

En Mara o de la noche sin sueño, Antonio Zúñiga nos lleva a un lugar reducido donde sólo hay algunos detalles evocativos de “afuera”1. Los Maras están en un sitio donde no hay luz y nadie puede pegar los ojos (todos sueñan despiertos), quizá porque la estrechez del espacio hace más presente la conciencia de sí mismos.

El título de la obra me recuerda a la frase del escritor francés D´Alembert:

“La muerte es la noche de ese día eterno que llamamos vida”.

Los Maras construidos por Zúñiga están en una muerte perdurable, aunque estén siempre arriesgándose a una doble muerte al recordarle a todo aquel que se les ponga enfrente “mi vida es la clica y por la clica muero”. Por eso están dispuestos a recibir trece segundos de chinga para ser aceptados en ésta.

Dicen algunos puristas del lenguaje que la mejor forma de hacer que un idioma se redimensione es no dejar que se mezcle con otro. Al escuchar a los Maras transitar entre el español y el inglés sin ningún problema, es difícil no darse cuenta que lo verdaderamente importante es lo que se dice y no el cómo se dice. Lo mismo hiere un cuchillo que lleva en su punta una palabra en español que una formada del español e inglés, lo importante es darse a entender para abrir o cerrar cerrojos. Darse a querer y al mismo tiempo resumir la historia del grupo al que pertenecen, rememorar sus orígenes y avanzar hacia ellos cada vez que abren la boca para decir una palabra, porque un vocablo es como una cápsula del tiempo donde se apretujan sucesos2    

Mara es una tragedia en donde el hombre es aniquilado por el hombre y no por los dioses, aunque la clica sea semejante a una religión con rituales y signos paganos.

…O de la noche sin sueño es una obra en donde el destino parece marcado; sólo que esta vez la vida es tan fragmentada que es difícil intuir el futuro de los que la habitan. Por eso es imposible, como espectador, susurrarles a Brenda, a Dennis, al Joaquín Díaz desde la primera fila “álzate en armas contra un mar de adversidades y haciéndoles frente acaba con ellas”, como muy probablemente les susurraba Shakespeare a sus personajes.   

  1. Pero incluso esta evocación es sobre una ficción creada sobre la base de una realidad tangible e incuestionable, lo que puede cuestionarse es la ficción creada en dicha realidad. Esta técnica es muy parecida a la que utiliza el novelista Mario Bellatín, que como lo menciona Rafael Lemus en el Hacha puesta en la raíz, en Bellatín, “incluso cuando sus obras ocurren en lugares identificables triunfa la literatura”.
  2. Por ejemplo, la palabra Mara remite a su significado griego que significa “aguas amargas”.

Elman Trevizo Higuera.  

página del escritor Elman Trevizo