MOSAICOS DEL DEVENIR: rompe-cabeza de antonio zúñiga

ROMPECABEZA PARA (DE)FORMAR.

No hay grandes diferencias entre la realidad y la ficción,

ni entre lo verdadero y lo falso.

Una cosa no es necesariamente verdadera o falsa;

puede ser al mismo tiempo verdadera y falsa”.

(Harold Pinter).

Se ha hablado de Antonio Zúñiga, entre otros aspectos, como el dramaturgo de la frontera, y como el creador cuya cosmovisión es una mirada crítica a los problemas que inquietan a la sociedad.

Los personajes de “Rompecabeza” transitan en latitudes no fronterizas; sin embargo no dejan de señalar una línea que más que tangible es existencial. Éstos son seres que optan por la pesada levedad de la palabra, creando un universo de realidad aplastante en un espacio donde se ahoga un grito cuajado en una garganta invisible; parafraseando al mismo Zúñiga.

Esos personajes que de tan reales parecen entrar en el terreno de la locura (realidad ficcionada), hacen que el espectador y/o lector reafirme a cada paso lo que el poeta inglés Lord Byron escribió: “el hombre es un péndulo entre la risa y el llanto”.  

Entre la carcajada y las lágrimas, como la vida; esta obra fragmentada con la conciencia de que así es el transcurrir diario, nos presenta y representa la violencia imperante en nuestro entorno. Nos habla de hechos acontecidos en un pasado inmediato y en un presente continuo que se distiende. No solamente las escenas van formando aristas de una serie de mosaicos seccionados, también el lenguaje se quebranta, redimensionando y sosteniendo parte de la obra por lo que no se dice, por lo que se (a)calla. Dando pie a la intuición que siempre se perfilará de acuerdo a la identificación que tenga el receptor ante este mundo plagado de seres incompletos y sufrientes: hombres-limítrofes.

Prólogo del libro de Antonio Zúñiga, publicado por la Editorial Paso de Gato.

página del escritor Elman Trevizo