CÓMO SE SALVÓ…

Por su armonía, referencias a las religiones de oriente y sus argumentos aparentemente sencillos, son muy disfrutables aquellas historias que hacen mención de solemnes dinastías, sean imaginarias o ancestrales de la civilización china. Seres encantados, rivalidades entre reinos, herederos perdidos, viajes fantásticos, sucesos heroicos y amores que van contracorriente, son algunas de las peripecias de antiquísimas culturas.      

Todo este ir y venir de los personajes lo resume Marguerite Yourcenar en un par de línea de sus Cuentos orientales: el mundo no es más que un amasijo de manchas confusas, lanzadas al vacío por un pintor insensato, y borradas sin cesar por nuestras lágrimas.

Emulando la tradición oriental, Yourcenar enfatiza las costumbres y virtudes de aquella geografía, como en el caso del cuento “Cómo se salvó Wang Fo” en donde un pintor y su discípulo recorren los caminos del pueblo de Han para encontrar la belleza del mundo, pero en ese trajinar el artista es hecho prisionero y llevado ante el emperador.

Por medio de una alegoría, el monarca habla de la belleza y la fealdad del mundo, de la diferencia entre arte y realidad, recuerda cuando en su infancia creía que las pinturas eran idénticas al mundo que las inspiraba. Al terminar dicha narración, el emperador ordena cortarle las manos a Wang Fo para evitar que siga pintando aquellos cuadros que son tan bellos que opacan a la realidad misma. Lo que sigue nos hacen reflexionar sobre el espíritu y su división con lo corpóreo, como en el caso de otro cuento de Yourcenar “El último amor del príncipe Genghi”, en donde un hombre renuncia a sus bienes y a su esposa para vivir como ermitaño en contacto con su alma. O en “Kali decapitada”, en donde vemos a la diosa hindú merodear por las calles, provocando el asombro de mujeres y hombres: ha perdido todo rastro de divinidad, luce andrajosa y por eso los sentimientos hacia ella son contradictorios.

Son estos tres cuentos los que toma como punto de partida el grupo Tábalot Teatro para presentar el espectáculo Hann. A pesar de que las historias fueron levemente modificadas para facilitar la puesta en escena, éstas no pierden el encanto y misticismo de los cuentos originales. Hann tuvo una cortísima temporada en el teatro El Milagro. El tiempo suficiente para ver tres joyas literarias de Yourcenar, reforzadas en escena con música, danza y una plástica semejante al de aquel pintor al que pretendían cortarle las manos.

Elman Trevizo

página del escritor Elman Trevizo